Читать книгу La transición española. Una visión desde Cataluña. Tomo I онлайн
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Poco a poco, mientras el verano hacía su entrada, las manifestaciones laborales y estudiantiles fueron remitiendo en intensidad, pero no así la represión policial. El 24 de junio de 1972 el Tribunal Supremo confirmó las sentencias condenatorias contra Miguel Tobal Guerrero, Antonio Requena Cerezo, Jaime Valls Piulats y Sebastián Orihuela Herrero, afiliados de CC.OO. en Barcelona; y tres días después fueron detenidos los miembros de la coordinadora estatal del mismo sindicato en un convento de Pozuelo de Alarcón. Estos eran: Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, el sacerdote Francisco García Salve, Eduardo Saborido, Fernando Soto, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban, Juan Muñiz y Luis Fernández. Posteriormente, todos ellos fueron los encausados en el «Sumario 1001»298. Dos días después, medio millar de jóvenes se manifestaron contra la guerra del Vietnam en la Ronda San Antonio de Barcelona.
El 5 de julio de 1972, el gobierno aprobó una ley sorprendente por su contenido ya que, a partir de entonces las mujeres gozarían de la mayoría de edad a los 21 años, derogando una norma por la cual las mujeres solteras que quisieran abandonar la casa de sus padres podrían hacerlo sin esperar hasta tener 25 años, salvo que se fueran para tomar «estado» u obtuvieran la autorización paterna299. Dos semanas después, el BOE también publicó el decreto por la que la Presidencia del Gobierno sería ocupada automáticamente por el vicepresidente en caso de muerte del jefe del Estado. Y mientras todo esto acontecía en nuestro país, en Marruecos, el dudoso suicidio del general Ufkir, participante de la conspiración contra el rey Hassan II de Marruecos, confirmaba cierto paralelismo en la resolución de los problemas internos de las dos naciones vecinas.