Читать книгу La transición española. Una visión desde Cataluña. Tomo I онлайн
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Finalizado el encierro, las quejas y comunicados sobre los hechos relatados vinieron por ambos lados. De esta forma, el abad Cassiá Just envió una carta de protesta al gobernador civil, mientras que Jordi Carbonell puso en un compromiso a las autoridades policiales al negarse a responder en castellano cuando fue detenido al salir del monasterio y tener que declarar en las dependencias policiales, haciéndolo en catalán. Las consecuencias de sus actos acabaron con su encarcelamiento el 17 de enero de 1971 y, según un informe de la Dirección Superior de Policía de Barcelona:
«En la prisión, continuó negándose a hablar en castellano, por lo que fue ingresado en la enfermería para observación psiquiátrica. Han intentado visitarle, el padre Taxonera; Don Federico Udina Martorell, Decano de la Facultad De Filosofía y Letras de la UAB —por ser el detenido profesor de lengua catalana de la UAB—y el presidente del Colegio de Licenciados y Doctores; no habiendo permitido el director dichas visitas por tener que celebrarse estas en castellano, en virtud de lo que predispone el párrafo 2º del Reglamento de Prisiones. Asimismo, se sabe que el director del Establecimiento ha recibido anónimos en el sentido de que al hacer el juicio de la lengua catalana se va a crear un mártir.»174